13 de abril de 2014

Llega Semana Santa (y si tu novio es capillita tienes que sobrevivir a ella dignamente)


Queridas amigas.

Ya anuncié la proximidad de la Semana Santa con unos consejos sobre cómo vestirse de mantilla y no quedar mal en el intento. Como ya me llega a casa el olor del incieso, llevo una generosa cantidad de pestiños consumidos (alguna que otra torrija), en el telediario ha salido ya todo preparado en la Carrera Oficial en Sevilla y mi mamá ya esta preparando comida a base de pescado (porque aunque sólo se hace vigilia un día, ella hace para siete), pues yo estoy nerviosa ya, de ahí esta entrada.




En primer lugar diré que ante esta semana, existen tres tipos de chicas (muchachas, mosuelas, mujeres, personas del género femenino, como queráis llamaros a vosotras mismas):

Aquélla que se va a una casa rural: sí, esa a la que no le gusta la Semana Santa y se esconde en un recóndita casa rural en medio de la nada, en una galaxia muy muy muy lejana, segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer, en la región septentrional de Mordor, justo a 150 km del lugar exacto en el que Cristo perdió el mechero. Allí no existe la Semana Santa, es más, se cree que por esos páramos la población sigue siendo politeísta y creyendo en divinidades que representan la naturaleza. Por si no fuera suficiente, previamente se aseguran de que no haya tele, o en su defecto, de que no llegue Canal Sur en cualquiera de sus modalidades (televisión o radio).
La “capillita”: Su mayor tortura es que la secuestren desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección en la casita rural a la que he hecho referencia; o peor, que llueva. Y digo que es peor que llueva porque si la secuestras en estas fechas desarrolla una habilidad de escape inusitada, anormal, insólita, inusual, tal es así que a su lado McGyver es un mamarracho. Sin embargo, si llueve, se acabó todo y hasta el año que viene, si Dios quiere (que los últimos años aprece no querer).
Finalmente nos queda un último grupo: las novias de los capillitas. Son numerosas las veces en las que se ha escrito sobre el hecho de que las parejas de estudiantes de medicina, enfermeros, abogados, historiadores, músicos, geológos, etc. están hechos de otra pasta. Las novias de los capillitas si que están (o estamos) hechas de otra pasta, concretamente de masa para hacer pestiños.

Generalmente son confundidas con las del grupo anterior, es decir, las capillitas. Grave error. Una capillita nace, la novia del capillita se hace. Y ya ves si se hace. Poco a poco, año tras año, procesión tras procesión y lo peor de todo...sin que ella misma se dé cuenta. Así es como empieza a entender de bandas, Cristos, Vírgenes y enriquece su vocabulario con nuevos términos como “revirá”, “saya”, “petalá”, “chicotá”, “carrera oficial” y un sin fin más del mismo estilo, dignos de ser recogidos en un diccionario especial “español-capillita, capillita-español”.

Hay muchos tipos de éstas, dependiendo del estilo del novio, por lo que las puedes encontrar en distintos escenarios a lo largo de toda la Semana Santa (quien dice Semana Santa, dice cualquier tipo de procesión):
  1. Novia aguadora: Éstas chicas cumplen la función que en el siglo XVII plasmó Velazquez en su obra “El aguador de Sevilla”. Dicho cometido consiste en ir al lado del novio, que toca en una banda de cornetas, botella de agua en mano y bolso grande colgado del hombro, haciéndose así el recorrdo completo de la procesión de turno. Dependiendo del tipo de banda, hay más o menos novias aguadoras. Si es una banda compuesta en su mayoría por personas de variante estética cani, el porcentaje de novias aguadoras será mucho mayor, pues ellas sienten el amor con más intensidad (aunque luego les dure dos telediarios) y donde estén “sus ninios” (como ellas dicen) allí están ellas. Es asombrosa su capacidad de aguantar horas y horas de cornetas (a mí me empieza a doler la cabeza al cabo de media hora, gracias a Dios, mi capilllita es más de bandas de música), y más estupefacta me quedo cuando la banda es mala y aguantan el tipo después de toda esa pelea de gatos. El amor no sólo es ciego, sino también sordo.
  2. Novia cofrade: Si tu novio es capillita, como mínimo una vez al año eres novia cofrade, pues tu novio pertenecerá a alguna cofradía (ya sea de Semana Santa o de gloria). La función de estas novias es ir a todos los actos de la cofradía con el novio (menos a aquéllos en los que tiene como excusa “me siento mal porque me va a venir la regla, tengo la regla, estoy ovulando o hasta ayer tuve la regla”). Poco a poco acaban integrándose más que el novio y acaban hasta disfrutando. El día de la procesión las podrás encontrar vestidas de mantilla, de nazarenas o, en una clara analogía con las del grupo anterior, haciéndose todo el recorrido.
  3. Novia de capillita estándar: es el estado natural de la novia de capillita, es decir, aquellos días del año en los que no es “novia cofrade”. No penséis que es sólo en Semana Santa, si es así ¡Qué equivocados estáis! Cuando he dicho que son de otra pasta, es que lo son. Digamos que la temporada de capilleo empieza el miércoles de ceniza (y cada año antes). Ellas se dan cuenta de que está a la vuelta de la esquina cuando, después de estar arreglándose dos horas un domingo, ponerse tacones altos y estrenar un pintalabios especialmente llamativo...
    ...El novio llama a la puerta y le dice: “venga, que nos vamos de besamanos”.



      Chicas todoterreno, que te aguantan todo el Domingo de Ramos en tacones recorriéndose ciudades enteras. Que el Domingo de Resurrección sólo quieren cortarse los pies, por lo que recomiendo tener una colección de bailarinas para estos casos. Que cuando se compran un vestido, piensan en que puedan ponérselo también si tienen que vestirse de mantilla. Que se conocen a todas las patronas de los ditintos pueblos porque en más de una casión han ido a verlas en procesión.

En fin, queridas amigas, visto todo esto, ¿qué clase de chicas sois en estas fechas? ¿algún consejo para las que este año se estrenan como “novias de capillitas”?

Espero que todas, seáis del tipo del que seáis, paséis una buena Semana Santa y que el tiempo acompañe.


¡Besitos!

29 de marzo de 2014

Como vestir de mantilla en Semana Santa. (Ve sacándola ya del armario)

Queridas amigas,

Esta tarde he llegado de correr y cuál ha sido mi sorpresa al llegar a casa y encontrarme en la cocina una bandeja de pestiños (tanto de miel como de azúcar, al gusto del consumidor). Obviamente, ver esto después de correr es lo peor que te puede pasar y una prueba irrefutable de que tu madre te odia, pues sabe que llevas un año sin probarlos. Pues bien, además de para cerciorarme de que mi fuerza de voluntad es inexistente, también ha servido para darme cuenta de que la Semana Santa ya está aquí.

Por eso hoy os quiero hablar de algo tan típico y tradicional de estas fechas como lo es LA MANTILLA. Sí, con mayúsculas, pues para mí es uno de los mejores atuendos que tenemos la suerte de lucir en nuestro país. Esto es un arte y yo sólo doy mi opinión, estilos hay muchos y maneras de llevarlas más todavía, dependiendo de la ocasión. Hoy me centraré en ella con vistas a la Semana Santa, es decir, la mantilla se viste en señal de respeto y, sobre todo, luto por la muerte de Jesucristo.

Son tantos los detalles, tanto sobre lo que hay que hablar, que no sé por dónde empezar. Quizás, sería más fácil empezando por lo que NO hay que hacer, y qué mejor que la siguiente foto, que comete el 90% de los errores. Se cree Sarah Jessica Parker que ella es una gurú de la moda y que se ponga lo que se ponga va correcta. Perdone usted, pero quédese en Nueva York quietecita y déjese de estropearnos LA PRENDA y estereotiparnos. Necesita usted nacer aquí para saber llevarla, no sé si me explico, pero la elegancia y el saber llevarla se lleva en el ADN, se ve desde niña y se sueña desde la cuna.


  1. Vas de luto, ¡NO lleves flores! Que no nos vamos de feria. Resérvalas para vestir de mantilla en los toros.
  2. Quien le puso la mantilla debía odiarla. En primer lugar, debe quedar a la misma altura a ambos lados y, en segundo lugar, ésta debe quedar a la altura de las manos por la parte delantera y no debe superar el largo del vestido por la parte trasera. Lo de la imagen es un despropósito.
  3. Nada de escotes pronunciados. Mucho menos el agujero ese que tiene en la camiseta la señora Parker.
  4. Las medias deben ser negras, lisas y de cristal. Olvídate de tupidas y de medias color carne para vestirte de mantilla en Semana Santa.
  5. Nada de vestidos negros ajustados cuales morcillas. Dejadlos para Fin de Año. ¿Qué queréis que comente sobre esa falda de cuero que lleva en la foto? Si es que la veo y lloro. Si como te pongas así delante de la Virgen va a acabar llorando sangre. Nada de dos piezas camisa-falda y mucho menos nada de vestidos minifalderos, dejadlos colgados en las perchas de Bershka, de donde nunca debieron salir.
El vestido debe ser negro, sencillo, por debajo de la rodilla, de manga larga o francesa. Respecto a tejidos, evita que sea de encaje, ya tienes suficiente con la mantilla. Por vuestro bien, tampoco me hagáis hablar de la Lycra, tejido que debe estar ardiendo en el infierno estos días. Como os he dicho, todo depende de la ocasión y de dónde vivas, no es lo mismo vestirte de mantilla un Jueves Santo en Sevilla que te vistas para una procesión (sea donde sea), pues en este caso, y teniendo en cuenta que el recorrido es largo, de noche y generalmente hasta altas horas de la madrugada, te puedes poner una chaqueta negra, no es cosa de pillar un resfriado. Una cosa es ir de luto por la muerte de Nuestro Señor, otra muy distinta sufrir su mismo calvario.


  1. Hablando de calvarios, toca el turno de los zapatos. Vais a andar mucho, más aún si vais en una procesión. Son muchas horas de pie. ¿Qué te aconsejo? ¿Que vayas plana? ANTES TE CORTAS LOS PIES. Que, si, que vas de luto, señal de respeto, de oración, que no es cosa de ir presumiendo por ahí (aunque es verdad que la mantilla favorece muchísimo y que si nos vestimos, es también por esa razón, hay que reconocerlo), pero como dice mi madre: “lo que está bonito, está bonito” y una mantilla con bailarinas no está bonito. ¿Y entonces qué? ¿Taconazos? Tampoco. Si ya está feo que lleves bailarinas vestida de mantilla, que vayas patizamba por la calle con tus taconazos de 15 cm de Zara está aún peor, por no hablar de la cara de dolor que pondrás a cada paso. Lo ideal es un zapato de salón negro que hayas usado con anterioridad (para evitar un sufrimiento equivalente al de Nuestro Señor en la cruz) y con el que sepas que puedes aguantar sin perder la dignidad y sin peligro de tener que perder un pie. Para presumir hay que sufrir, pero otra cosa es que te nombren mártir.
  2. La señora Parker lleva pendientes rojos (no sé si de coral). TOTALMENTE NO. Que no somos Lola Flores. Como complemento estrella, el broche que debe sujetar la mantilla al pelo. Normalmente de plata, plata envejecida u oro blanco (hay gente que los lleva de oro amarillo, eso al gusto, aunque a mí no me gusta). Yo tengo uno de rodio con cristales Swarovski y la verdad es que también os recomiendo ese material. Si no tenéis y por ahora os conformáis con uno más baratito, hay algunos preciosos en tiendas de bisuteria, de hecho, los de rodio son muy asequibles.
Respecto al resto de las joyas, si el broche es de plata (o color plata), los pendientes también, eso sí, nada de mega pendientes, algo discreto. También se admiten perlas, tanto como pendientes, así como un discreto collar, aunque si llevas colgante, se prefiere una cruz de plata o una gargantilla discreta. Yo veo adecuadas las dos formas.
En las manos, con guantes negros cortos (aunque esto lo veo opcional), podéis llevar un rosario también. ¿Llevar bolso? Dependiendo: si es para una procesión, obviamente no, pero si es para un Jueves Santo por la mañana si se puede llevar uno tipo cartera, pequeño, de color negro o carey.


8. El pelo debe ir recogido. Personalmente me gusta bastante “relamido” y con raya al lado. Las ondas al agua quedan preciosas también. Si tienes el flequillo corto y no hay otro remedio, péinatelo hacia el lado, eso si, que quede perfecto (tengo amigas a las que les queda muy bien). Lo que es inadmisible es un flequillo cuadrado. El moño debe ser bajo, grande y abierto, para que así se sujete mejor la peina. Yo recomiendo una “castaña”, también conocida como “moño cordobés”, que además es un peinado muy sencillo que tú misma puedes hacerte.
Nada de pelo suelto o semirecogidos. Si lo tienes tan corto que es imposible hacerte un moño, hazte una pequeña cola (no se verá con la mantilla) pues queda bastante mal que aparezca el pelo suelto bajo la mantilla y sobre los hombros. Si eres joven y tienes el pelo corto ese tipo de peinado con la mantilla te hara parecer una persona mayor. Resérvalo para tu madre. Al menos, yo lo relaciono con mujeres de más edad.
Respecto del maquillaje,utilizad tonos suaves, debe ser natural, así que olvidad el “smokey eyes”.


En fin, como os he dicho, ésto no es más que mi opinión, unida a unas reglas de protocolo que no debemos olvidar para poder vestir la mantilla correctamente. Aunque haya gente que cree lo contrario y salen de cualquier manera, esto es una tradición que está sujeta a unas férreas reglas que se deben cumplir si no se quiere perder su verdadera esencia. Sé que éste no es un tema de los que me suelo ocupar en el blog (bueno, en realidad en mi blog hablo de todo, no tengo tema fijo), pero es un tema que me encanta, como habéis podido comprobar. Tampoco he podido hablar en esta entrada de todo lo que me gustaría, pues sería muy larga, así que poco a poco iré detallando más, y explicando cómo vestir en otras ocasiones en las que no sea Semanta Santa. A mí personalmente me encanta llevarla blanca en procesiones de Gloria, lo que es distinto a cómo os he explicado en esta entrada.
Espero que os haya gustado la entrada y que os sirva como una especie de guía. Aunque claro, dentro de las reglas, cada cual tiene su estilo y su opinión, por lo que podéis dejarla en un comentario.

Espero que lo estéis preparando todo y que no os ésteis hartando de pestiños, torrijas, flores y demás, como yo, que no tengo perdón.

¡Besitos!




20 de marzo de 2014

Algo se muere en el alma...cuando una amiga se casa.


En el alma y en el bolsillo, queridas amigas. Hoy os quiero hablar de qué pasa cuando una de tus amigas te da esa “feliz” noticia. Miles de veces habéis hablado de bodas, le habéis endosado la obligación a alguna (bien porque lleve más años con el novio, tenga ya casa, trabajo u olivos) y ésta ha dicho “no, no, no, yo no quiero casarme, a mí me quedan muchísimos años”. Pues bien, esta excusa sólo demuestra que es la que más ganas tiene y que sólo tardará un máximo de dos semanas en anunciarte la buena nueva.
Da igual qué categoría de amiga tenga, ya puede ser tu mejor amiga o de las que te han clavado algún que otro cuchillo, tu reacción va a ser exactamente la misma y pasarás por los estados que te detallaré a continuación. Lo que sí puede cambiar es la rapidez con la que pasas de un estado a otro, dependiendo de la clase de amiga que sea (y seas), de tu salud mental e incluso, según un estudio de la Universidad de Oxford, el peso y la edad son también factores influyentes en dicha reacción:

  1. Alegría. ¿Y cómo se manifiesta la alegría entre amigas? Chillando. Sí, quizás sea porque tan tan tan malísimas no somos y si ella está feliz, tú también. Así que una oleada de felicidad te invade, casi tanto como el feliz acontecimiento de que esté un 70% rebajado el vestido del que te enamoraste hace tres meses. Casi.
  2. Ganas de fiesta. Porque boda significa celebración y celebración significa fiesta. Así que empieza a poseerte el ritmo ragatanga y en tu mente ya empiezan a sonar los primeros compases de todo un clásico de las barras libres: Follow the leader, también conocida como “Ondalina”. Y te imaginas a ti misma hinchándote a gambas, bailando sin parar (en ese mismo momento piensas que deberías echar unas manoletinas para cuando te traiga más cuenta cortarte los pies que seguir en tacones), quedándote afónica de gritar “¡Vivan los novios!” y corriendo más alcohol por tus venas que sangre.
  3. Envidia. Miras tu dedo y ves que no hay anillo alguno, por más años que lleves con tu Manolito.
  4. Obsesión matemática. Echas cuentas de los años que ella lleva con el novio. Si son muchos piensas “ya era hora” si son pocos “demasiado precipitado”. Y empiezas a hacer cálculos, utilizas algoritmos, sucesiones, raices cuadradas y fracciones, utilizas un complejo cálculo basándote en estadística y lo trasladas todo a una gráfica en la que el “eje x” representa los años de noviazgo, el “y” la felicidad del matrimonio, el -x el nombre del novio y el -y la temperatura existente ese día en el salón de bodas. Finalmente saldrá una asíntota, que se acerca a los ejes pero nunca llegará a tocarlos.
  5. Bipolaridad. Piensas en despedida de soltera. Sonríes: fiesta. Lloras: si hay elementos “falomorfos”allá donde mires. Sonríes: día de amigas. Lloras: dinero. Y pensando en dinero...
  6. Pobreza. Este estado se acentúa si no trabajas o estás de prácticas (es el término moderno para lo que antes se conoció como esclavitud, eres la versión 2.0 de las personas que recogían algodón en cualquier plantación del Sur de EEUU, un Kunta Kinte del siglo XXI.) Haces cálculos cual experto economista y te das cuenta de que, para afrontar dicho gasto, o te toca la lotería, atracas un banco o haces la calle.

Tras pasar por todos estados, generalmente delante de tu amiga, intentas poner cara de poker, acto seguido, pones todas tus fuerzas en aparentar el primer estado, es decir, el de felicidad, pero lo máximo que te sale en una mueca indescifrable. Da igual, tu amiga no se ha fijado en ti ni se fijará en los próximos meses, hasta que pase el esperado acontecimiento. Esta improvisación, no dominada ni por los actores más cotizados de Hollywood y galardonados con algún que otro Óscar, puede evitarse si tu amiga es asidua a las redes sociales y tuitea hasta las veces que va al baño. Que no te siente mal si te enteras por este medio, te está haciendo un favor.

Pues bien, una vez te vas a tu casa piensas que ya ha pasado todo, que vuestra amistad seguirá igual.¡Amiga mía, que equivocada estás! Bueno, he de reconocer que hay que hacer una importante distinción entre las novias:
  1. Pseudonovia: Es esa persona que se va a casar pero actúa como una amiga normal y corriente. No habla de temas nupciales a no ser que le preguntes. Normalmente eres tú la que le molesta diciendo “ya queda menos, ¿estás nerviosa?”. Es la mejor amiga-novia que puedes tener.
  2. Novialisco: Nace de la simbiosis de una novia y un basilisco (incluye la facultad de “dejarte de piedra” ya sea con comentarios, actitudes, etc).

El primer tipo de novia es una bendición. Si te toca el segundo, echa a correr. Tú piensas que cuando quedéis todo será igual que antes. La respuesta es NO. Ni siquiera las conversaciones de Whatsapp. Tienes que tener en cuenta algo: lo más importante en el mundo es SU BODA. No quiere escuchar nada más, no le importa tu estado, ni le importa el mundo. A ella sólo le interesará que le hables de las noticias si es que has escuchado que habrá un huracán en el lugar donde vaya de Luna de miel. A todas horas te hablará de menús, vestidos de novia, caterings, salones de bodas, muebles, cortinas y demás ajuar. Tú puedes hablarle, si es mediante whatsapp no lo leerá y si es en persona ella sí que ha aprendido a poner cara de interés, pero en realidad tiene su mente en la música que sonará cuando entre a la Iglesia (o al ayuntamiento, jardín en plan americano, lo que queráis, pero tened en cuenta que si es por la Iglesia podéis hacer el amor tranquilamente pues no sería pecado). Sólo te escuchará si le hablas de algún tema relacionado con la boda.



Descubres que existen las ferias de bodas. Incluso vas a alguna acompañándola, hasta que descubres que la palabra feria está usada en un contexto distinto: no hay rebujito, farolillos ni suenan sevillanas. Lo más parecido son los grupos rocieros que se publicitan para cantar en la ceremonia. Porque tu amiga puede que no haya pisado El Rocío en su vida, pero quiere que le cante un grupo de ese estilo.

A medida que van pasando los meses, ves que tu amiga cada vez te habla menos y apenas quedáis, lo que parece una bendición. Tú, con tu inocencia, piensas que es que está muy ocupada. ERROR. Está haciendo nuevas amistades, gente que está en su misma situación: próximas casaderas, pues esto es una inversión para su negocio, quiero decir, su boda (perdonen el lapsus). Rige la regla de “cada uno recibe lo que da” , alcanzando aquí su máximo exponente. Por poner un ejemplo, por estos lares somos mucho de regalar dinero, pues si una le ha regalado 100€, la otra devolverá esos 100€. Generalmente este tipo de personas no llegan a entender situaciones macroeconómicas tan complejas como son la deflación o la inflación.

Así van pasando los meses y llega el día de la boda. Puede ser un día muy esperado por ti, si tu amiga ha sido la novia del primer tipo. Si es una novialisco prepárate para soportarla y soportar a sus nuevas “amigas” (que estarán criticando hasta las horquillas que le sujeten el velo). Y sobre todo, ten cuidado, porque ese día más de algún tocado ocultará antenas dispuestas a captar cualquier comentario por tu parte.


Este es un tema extenso, del que se puede estar escribiendo días y días. Por hoy lo vamos a dejar ahí.

¡Besitos!



21 de febrero de 2014

Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate.


Queridas amigas emperifolladas,

Hoy, en nuestra charla acompañada de milhojas y café, como un buen grupo de amigas, es decir, como un buen grupo de componentes del género femenino que se reúnen para entretenerse, chismorrear y esquivar cuchillos, quiero hablaros de la mejor página, en mi opinión, para comprar maquillaje online (o comprar maquillaje a secas): Maquillalia . Esta página hace las delicias de cualquier chica aburrida una tarde de domingo lluvioso en la que ve películas con títulos tan suculentos como "Mi vecino me espía",  " Durmiendo con el enemigo" o "Inocencia interrumpida". En ella encontramos cientos de artículos de belleza: maquillaje, productos para el baño, tratamientos para el cabello, cosmética para la piel, accesorios, planchas, rizadores, perfumes y hasta un apartado especial para hombres. 

Lo mejor (o peor, debido a que así pecamos más) es que encontramos productos de calidad a precios bajos. Además, comercializan muchas marcas de cosmética "low cost", una verdadera alegría para nuestros maltrechos monederos, que son más caros que el dinero que contienen en su interior. Se puede ir guapa por poco dinero. El hecho de que la mujer que hay pidiendo en la puerta de tu Mercadona de confianza gane más que tú no es excusa para que salgas a la calle con el pelo sucio, la piel sin hidratar y mucho menos sin maquillar y ya, ni por asomo, que tu ropa no combine (o la hayas comprado en "El Corte Chino").Además de todo lo anterior, constantemente hay muy buenas ofertas, sólo es cuestión de estar pendiente.  Así que...sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate.



La guinda del pastel lo pone su servicio de envío. Los gastos son bastante asequibles, además, suele haber promociones en las que son gratis o los rebajan. En mi último pedido aproveché la oferta especial de San Valentín, por la que costaban sólo 1€. Fue lo único por lo que no estuve en contra de dicha fecha. Además, el servicio es rapidísimo, antes de que le des a "confirmar" en el formulario de pedido, ya tienes al mensajero llamando a tu puerta. Para que os hagáis una idea, suelo hacer pedidos el domingo por la tarde y el miércoles por la mañana ya lo tengo mi en casa. Todo eso lo rematan con pequeños obsequios en cada envío consistentes en muestras de productos y en chucherías, además de que viene todo en una bolsita de tela de esas que no sabes para lo que te puede servir, pero la guardas, porque la ves útil y te hace ilusión, incluso puede formar parte de tu "ajuar".

Pues bien, para daros envidia, voy a enseñaros lo que compré en mi último pedido, cual blogger super guay, soy una Paula Echavarría de la vida. 


Comenzaré con esta sombra de NYX. Llevaba mucho tiempo buscando una sombra rosa que me gustara y ésta cumple todas mis expectativas. Es bastante pigmentada. Queda color rosa satinado, bastante dulce. Yo la he combinado con negro y queda genial.



 Aproveché la promoción de la marca IBIZA IBIZA. Nunca la había escuchado, creo que es una marca muy reciente, pero nada más probarla, me ha hecho tan fan absoluta e incondicional como lo puede ser una belieber (bueno, quizás no tanto ni tan pasional, éstas han cruzado ya la línea de la locura, tendrían que mirarse eso). El precio de esta marca si es bastante más caro, superando las sombras y los labiales los 12 € en su página web. Sin embargo, en Maquillalia los puedes adquirir por 9,99 € y....¡SOPRESA! Están rebajados durante una temporada y sólo te costarán 2,99 €.




En primer lugar escogí esta sombra, la número LC3, color azul noche, metalizada y sin brillos. Está muy bien, pero no es lo que me ha robado el corazón de esta marca.


Son los labiales Ibiza Ibiza los que me han conquistado el corazón. Me enamoré de los colores tan luminosos, pero no es sólo eso, duran muchísimo sin llegar a resecar, sin tener esa sensación de incomodidad y sin que se estropee cuarteándose o formándose grumitos en tus labios. La sensación que aporta es muy suave, al igual que su perfume. Todavía no he probado su duración ni su resistencia a quedarse en mis labios durante una noche con mi novio. Todo se andará.


Esos son los dos que llegaron hasta mi poder. El color no se aprecia muy bien en las fotografías. 
  • El L5 es un rosa fucsia, ideal para las noches de verano, o ahora que se acerca la primavera. Casualmente tengo una falda del mismo color.
  • El segundo, el L2 es color borgoña, una especie de granate oscuro tirando a marrón. Me encanta la combinación de mi piel blanca (soy casi transparente), mi pelo castaño oscuro y los labios de un color oscuro. Ideal para un maquillaje retro, o mejor dicho, de femme fatale. 
En fin chicas, con esto acabo ya. Recordad lo que decía Madame Chanel:
"No existen mujeres feas, sólo mujeres que no saben arreglarse"

Y si os tragasteis una vez y otra vez, desde pequeñas, eso de  "la belleza está en el interior" de la película La Bella y la Bestia, recordad que Bella acabó cansándose con un príncipe, por muy Bestia que fuera antes.

¡Besitos!





14 de febrero de 2014

San Valentín.

Queridas personas que me soportáis.

Hoy es 14 de febrero. San Valentín.

Estas dos frases que preceden pueden generar dos tipos de reacciones tan diferentes y antagónicas entre sí como un mortífago y un auror : asco extremo y pavura desenfrenada.

Y mucha gente dirá: "bah, las que sienten asco extremo son unas solteronas amargadas que están deseando tener novio". ¡Ay amiga, que equivocada estás! Éstas sólo experimentan un sentimiento de búsqueda de chorvo aún más desesperada que la ya habitual del día a día (para alguna duda, consulten mi entrada sobre el estudio antropológico de las solteras). Agotadora, sin duda alguna. O se dedican a ir a fiestas de solteros. ¡Oh, que engañabobos son estas fiestas! La entrada a la discoteca es más cara y luego el ganado es el mismo, o incluso peor, pues hay que añadir desesperados, solterones, cortijeros con olivos en edad casadera y divorciados. 

Típica imagen de dichas fiestas.


No, no son éstas. El prototipo de la típica que no le gusta San Valentín es el de una chica culta, moderna, que ha visto mundo y ha salido del estrecho mundo que es su pueblo, inteligente y segura de sí misma. ¿Se ha notado mucho que he querido definirme? 

1. Necesitas ser culta para saber que San Valentín fue un mártil cristiano que se dedicaba a desobedecer al emperador Claudio II y casaba a parejas en secreto. El angelito que vemos en todas partes no es San Valentín, digáis lo que digáis, es Cupido, hijo de Afrodita. A la espalda llevaba dos clases de flechas: unas doradas con plumas de paloma que provocaban un amor instantáneo, y otras de plomo con plumas de búho que provocaban la indiferencia, así que no era tan bueno como pensáis. No son la misma persona, de hecho, a San Valentín lo ejecutaron por no creer en Cupido y Cia.

2. Moderna. Porque un toque moderno le viene bien a todo, no es por ningún motivo en especial. Y si no, que le digan a Alaska y Mario.

3. Persona con un mundo un poco más amplio que su pueblo porque conoces gente cuyo único motivo en la vida no es echarse novio y casarse. Aunque tu ya empieces  la carrera llevando al novio de serie.

4. Inteligente para poder darte cuenta de que San Valentín lo importó El Corte Inglés, en aquel entonces Galerías Preciados, para poder hacer frente a la bajada de ventas que existía entre el final de las rebajas,  cuando ya sólo podías adquirir trapos para limpiar el polvo o ropa XXL, y las semanas próximas a la Semana Santa, que es cuando todo el mundo sabe que crecen las ventas de ropa de nueva temporada, porque aunque llueva (como siempre pasa) el Domingo de Ramos tienes que estrenar, aunque estés muerto de frío y empapado. 
No sólo hacemos alusión al Corte Inglés, este día es el día D de las floristerías, junto con el día de los Santos y las ofrendas de flores a Vírgenes. 
Podéis decir también que es una "fiesta capitalista", pero de ahí a abrazar el bolchevismo y tener una foto de Lenin en tu mesita de noche (justo al lado de tu Supervibrator 3.000 Evolution anti perdidas de orina y con sistema Android)   hay un peligroso y pequeño paso.

5. ¿Segura de sí misma? Sí, porque no necesita a nadie que le repita cada dos por tres lo maravillosa que es ni que le diga que la quiere  un día al año por obligación. Sabe que ella es maravillosa y sabe que su novio la quiere. No se siente desdichada ni duda del amor del novio ( o muchacho que le habla) simplemente porque un día al año no hace todo lo que la mayoría hace. Su felicidad no depende de un ramo de flores, depende de ella misma.

Pero sobre todo, es una VETERANA. ¿Qué quiere decir ésto? Que conoció al novio en la celebración de su comunión y desde entonces aparece en su Facebook "en una relación con...." Sí, ésas que son la envidia de las solteras empedernidas, aunque no lo reconozcan y las tachen de antiguas. Somos esas snobs de las relaciones, que pensamos que no importa cuánto se digan "te quiero"(que una cosa es decirlo y otra sentirlo), sino cuánto tiempo lleven. La antigüedad es lo que te da un status y, con ello, una respeto en este mundo de las relaciones. Que miramos por encima del hombro a aquéllas que llevan la cuenta de los meses de relación en Facebook. "Nuevas comprometidas" pensamos y miramos con censura cualquier paso que den en la relación y que consideremos que "es ir demasiado rápido".


En este día Facebook se convierte en territorio vetado, tú misma te lo vetas. Sea la hora del día que sea, sólo se ven fotos de ramos de flores y "te quieros" por doquier. ¡Hasta aquella amiga soltera empedernida que se echó como novio el primero que se cruzó por su camino ha subido una foto de su ramo de rosas!
Y tenemos pensamientos de este tipo: "muchas flores, muchos peluches, pero a ver cómo celebran el San Valentín que viene" o, en el caso de ser otra pareja veterana: "¡pero si están peleándose todo el tiempo!". Mientras, nuestros novios piensan "¿con quién le habrá puesto los cuernos para semejante regalo? 
Ante esta situación, lo mejor que puedes que hacer es acostarte y arroparte la cabeza.



No es que no nos guste que nos regalen flores. ¡Por supuesto que nos gusta! ¿Quién no ha soñado en sus solitarias noches con que su Manolito correspondiente le llega trepando por la escalera de incendios (o rejas en las ventanas, que es más típico de aquí) con un ramo de rosas al más puro estilo Pretty Woman? Mientras tú, tanto en sueños como en la realidad, tienes que salir corriendo a cambiarte de braguitas. 


Pero no este día. Que lo haga el 13 de febrero, o el 15, pero no el 14. Si no, seré una más entre la multitud que presuma de su ramo de flores y eso no despertaría envidia. Y si viene acompañado de joyita (quién dice joyita, dice anillo) no habrá salvaslip que salve mis braguitas.


Así podemos tener como argumento ante las que intentan hundirnos en la miseria en San Valentín que nosotras somos más partidarias de "los pequeños detalles del día a día". 

Si aún así sientes el pecado de la envidia por culpa de esos especímenes malvados, piensa que el amor no se demuestra un día al año, y mucho menos regalando cualquier flor que se secará al cabo de una semana (como muchos de estos amores fugaces de San Valentín). Echa la vista atrás y mira (durante todos estos años de relación) como tu novio ha estado siempre a tu lado cuando lo has necesitado, como te hace sonreír cuando lo necesitas, y como ríes a carcajadas con él, las veces que te ha dicho te quiero, y las que ha contestado a los tuyos con frikadas y frases que te ponen de los nervios, pero hacen que sonrías, todos los momentos que habéis vivido juntos y por todo lo que habéis pasado, como sabes lo que le pasa con tan solo mirarlo. Todo eso es el verdadero regalo.

Con eso os dejo. 

¡Besitos!





7 de febrero de 2014

Vámonos pa la feria...¿cariño mío?


Amigas, (o al menos, personas de mente tan retorcida como la mía que sois capaces de leerme)

Como habéis comprobado en mis pocas entradas, me encanta la moda flamenca (bueno, la moda en general, pero la flamenca ya es que me vuelve loca). Quería haber hecho un seguimiento más exhaustivo de SIMOF, pero por cuestiones de tiempo, me ha sido imposible. ¿Qué decir de SIMOF? Volantes, lunares, flores, flecos, peinetas, mantoncillos, arte, magia, feria, mujer andaluza. Durante los cuatro días que ha durado, por esa pasarela se han lucido verdaderas obras de arte. 

Llegó Lina, con su flamenca clásica, la tradicional, la de siempre, en su estilo, con sus vestidos tobilleros, sus volantes que hacen que parezca que bailas cuando en realidad andas, su movimiento, sus enaguas, su perfección. Entonces, como siempre, las lágrimas anegaron mi rostro al pensar que, o me pagan mejor en mi centro de explotación dónde estoy de "prácticas", o nunca tendré una de esas maravillas. No es que sean excesivamente caros (además, siempre rebajan muchísimo en los meses de otoño), es por mí, os digo como dato de que Mami (sí, la de Lo que el viento se llevó) dejó la empresa en la que yo trabajo (o practico) porque en Tara le ofrecían mejores condiciones laborales. 

 No sólo destaco a Lina, también me encantó la asimetría en los volantes de Pilar Vera, los minivolantes típicos de Amparo Maciá, cogí ideas de tonos tierra para la Romería de mi pueblo con Faly 'De la Feria al Rocío'...

Pero claro, amigas, esto es una pasarela, y si en la Semana de la Alta Costura de París se ven pecados contra la naturaleza (y el buen gusto), y si Karl Lagerfeld, con su cara de oler caca, nos invitó a que fuéramos  en cómodas zapatillas a una boda haciendo que Madame Chanel le escupiera desde el cielo ,dónde viste a los angelitos; SIMOF no iba a ser distinto. Por suerte, el suplicio acabó pronto, pues todo se concentró el primer día, con los diseñadores noveles. Os pondré los más peculiares:

1. Seguro que, como yo, más de una tiene una "temporada de ferias", al igual que existe una "temporada taurina" o "temporada de fútbol". Sí, os hablo de esos meses desde finales de abril hasta octubre en los que vuestra agenda se ve iluminada con tales acontecimientos. Meses en los que al llegar el fin de semana dices "bueno, a ver a qué feria toca ir hoy", mientras que tus padres se plantean seriamente adquirir un carro de turrones para que al menos saques provecho de tu temporada. Pues bien, Ernesto Sillero ha pensado en nosotras y nos ha ahorrado los continuos quebraderos de cabeza sobre qué ponernos para ir a la famosa feria de El Bronx de Nueva York:


Su colección, "We found love", está inspirada en la cantante de copla Rihanna, oriunda del Puerto de Santa María. 

Pero claro, no todo es El Bronx, también nos da ideas caribeñas por si nos apetece ir a la Feria de Barbados. Os dejo la foto, aunque yo nunca puedo ir porque me coincide con la de mi pueblo todos los años.



2. ¿Que en la feria siempre llueve? ¿Que se os llena el traje de barro? ¿Que os da pereza llevar paraguas? Alex de la Huerta, el ganador del concurso de noveles, nos dio la solución con el siguiente vestido de su colección "Un jardín en Marte"


Luego está el siguiente, ideal para cruzar el Quema y no mojarte los bajos del vestido:




3. Para las que no quieren dejar nada a la imaginación, van a la feria "pisando fuerte" y dispuestas a salir de ella, además de tambaleándose por el efecto del rebujito, con chorvo, tenemos el siguiente modelo de Juan Boleco y su colección "La Reina del Bosque":


Al menos no diréis que vais a pasar calor con el traje de flamenca.


4. Finalmente, ya sé que dije en mi entrada referente a Eloy Enamorado que yo quería una corona, porque soy una reina. Sin embargo, lo de la colección "Queens" de Rafnuro me parece, quizás, un poco excesivo. Menos mal que Semana Santa es antes y se puede ensayar con el capirote, con vistas a la feria:



Aquí vemos un diseño ideal para que la Bruja Blanca de Narnia, asidua a la Feria de Abril, se pasee alegremente por el Real y disfrute del "pescaíto frito".





Para finalizar, alguna me criticará, me pondrá de vuelta y media, me dirá que soy cerrada de mente y que no entiendo. Pues llamadme cerrada de mente, pero aunque el traje de flamenca esté abierto a innovaciones, he de decir que siempre hay un límite, que no debe perder la esencia. 


Me alegra que, por lo menos, ya sé qué ponerme para irme de feria al Bronx.

¡Besitos!

25 de enero de 2014

Las solteras: un estudio antropológico.

Queridas amigas,

Como bien dije, voy a hablar de lo que me apetezca (autonota: quizás debería hacer apartados en la página principal del Blog) y hoy me apetece hablar de una especie que nos da la madre naturaleza: LAS SOLTERAS. No cualquier soltera, no, sino las solteras empedernidas sin llegar todavía al estado civil de "mosita vieja", que tan en consideración deberían tener los señores Registradores Civiles para incluirlos en sus inscripciones. 

¿Qué mujer de unos veinticinco años en adelante no tiene entre su grupo de amigas como mínimo un ejemplar de "solterita  (primera declinación) desesperatens (tercera declinación)"? En un primer momento se esconden bajo una coraza de felicidad, de alegría y de estar orgullosas de ser solteras. Ellas lo son porque quieren, chica, han escogido ese estilo de vida. Son mujeres fuertes, modernas, del siglo XXI. Tienen frases pegadizas, gritos de guerra y, si me apuras, un club secreto al más puro estilo de los Canteros (véase los Simpsons) mientras cantan "nosotras, nosotras...." con copas de vino y fumando con largas boquillas al más puro estilo Madame Chanel mientras en la tele tienen puesto Sexo en Nueva York (su máximo referente). Ésos son los cuarteles secretos de la capital, claro ésta. Luego están las delegaciones municipales, en las que te enseñan como se pone el pollero de una Virgen, cómo hacer que el Nazareno tenga el pelo ondulado y propio de un anuncio Pantene y esas cosas, una especie de FP para lo que podría ser su oficio a medio plazo (siempre con Sexo en Nueva York de fondo, que es lo común a todas, porque éstas también se creen chic y modernas).
Ejemplo de  mensaje subversivo de esta secta.

El problema es cuando tú quedas con alguna de ellas, y quien dice quedar, dice no salirse de un horrible grupo de Whatsapp por el miedo a la crítica en tu ausencia. Tú, una chica que ha tenido novio desde que pudiste ir sola al baño y el hecho de que te despidieras del pañal significaba que Manolito podía tocarte el culo, siempre con prudencia porque, chicas, recordad la máxima de Encantada: "recordad que nuestros labios son, los que abren nuestro corazón" (no hace distinción de labios, así que debemos entender que todos). Que desde que hiciste la Comunión llevas pensando cómo será tu boda y sabes las flores que llevará el ramo. Que desde aquel día que tu novio se te presentó una gélida noche de noviembre, en un botellón, con un sólo guante para que no se le enfriara la mano que sujetaba el vaso, ya sabes como se llamarían vuestros hijos. Ahí estás, frente a alguien que repite lo genial que está soltera, que no necesita a nadie, que es una mujer moderna que disfruta de la vida y está orgullosa de serlo, que mientras tenga en la mesita de noche un "Supervibrator 3.000 Evolution anti perdidas de orina y con sistema Android" no necesita hombre alguno. 

Entonces es cuando hace que te sientas recién salida de una novela de Austen, escapada de finales del  siglo XVIII, principios del XIX si ya eres toda una modernota que no controlas la última conexión a Whatsapp de tu novio porque tenéis libertad. Y te imaginas con tu vestido de corte imperio, tu peinado con rizos y humedeciendo tus enaguas por un atractivo Mr. Darcy que, para las más enamoradas, tendrá la cara de sus respectivos Manolitos. 



Y así te vas de fiesta con ella, casi al borde de las lágrimas, porque no eres moderna, no eres cool y no tienes un "Supervibrator 3.000 Evolution anti perdidas de orina y con sistema Android" en tu mesita de noche. Y lo que pensabas que iba a ser esto...

....En realidad se convierte en un pub lleno de gente sudorosa y yonkis del tabaco con horteras cigarrillos electrónicos colgados al cuello (agradécele a Dios, Buda, Alá, Chanel, Dumbledore o a quien quiera que sea tu divinidad que no haya canis). Poco después, mientras te contoneas al ritmo del reggaeton más decadente con tu gin tonic último modelo con esencia de piedra filosofal, te das cuenta de lo que ocurre:

Tú estás felizmente bailando, sin preocupaciones. Saludas a Mili, que hace mucho que no la ves y ha engordado una barbaridad (y como te ha criticado con anterioridad te acercas para que vea lo divina que estás). Te escondes de Carmencita, que es una chismosa. Un chico te invita a otro gin tonic (una vez pagado al barman le comentas como quien no quiere la cosa que seguro conoce a tu novio). Mientras todo esto pasa, tu amiga está nerviosa, mirando a los lados, comprobando el terreno, buscando presas. A cualquiera que se le acerca, aunque sólo sea para pasar a la barra (recuerda que, te pongas donde te pongas vas a estar en un pasillo) le hace esto:

Le tiemblan las piernas, es fin de semana, necesita "mostrarle su flor a alguien" y no encuentra a quien, mientras tú, tranquila, sabes que mañana puedes activar la palanca mágica en cualquier carril entre olivos. De pronto desaparece y, cuando la ves de nuevo, está poniéndole ojitos y besuqueándose como si no hubiera mañana con un espécimen recién salido de la esquina más recóndita de Mordor, que sólo entró en el pub porque estaba persiguiendo a un par de Hobbits. 

Es entonces cuando te das cuenta de que en el fondo no es tan libre como dice, que vive por buscarse maromo, sólo que no ha tenido suerte. Y que tú has disfrutado más la noche, has bailado más, has tenido menos preocupaciones, sigues siendo cool y moderna (sobre todo cuando alguna que otra casi llega montada en tractor al pub) , que tu relación con Manolito es muy buena y que no necesitas un Supervibrator 3.000 Evolution anti perdidas de orina y con sistema Android. Quizás dentro de poco tiempo se le cure esa "soltería empedernida" y aparezca con un pariente del modelo de Invictus. Aunque lo más normal que ocurra es que agarre al primero que se le cruce en el camino, posiblemente primo hermano del orco del pub (todo queda en familia) y diga que ella nunca ha buscado el amor, que apareció. 

En fin, queridas amigas, una vez expuesto el tema, seguro que vosotras también tenéis una amiga así. Sólo os doy un consejo: paciencia y silenciad los grupos de Whatsapp.

¡Besitos!