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8 de febrero de 2015

Simof, Lina y mi síndrome de Stendhal

Queridas amigas.

Todo ocurrió cuando me puse a indagar qué tal fue la jornada del jueves en Simof 2015. Todo iba bien hasta que llegué al desfile de Lina. Empecé a ver con qué maravillosa colección nos deleitaba un año más la sevillana firma de moda flamenca y, de repente, empecé a sentir como se elevaba mi ritmo cardíaco, tenía palpitaciones, temblores, vértigos, me encontraba saturada, mi mente no funcionaba bien, no podía ni pensar. Asustada, además de guiada por mi hipocondría, consulté en Internet qué es lo que me pasaba, marcando el 112 en móvil de manera previsora por si mi página de cabecera sobre enfermedades me diagnosticaba un infarto o vete tú a saber que enfermedad caribeña que me llevaría a la tumba. Sin embargo, la palabra que apareció en mi ordenador fue la siguiente: Síndrome de Stendhal. Dichos síntomas aparecen cuando una persona es expuesta a obras de arte, una reacción ante la acumulación de belleza. Tuve un orgasmo mental producido por trajes de flamenca de una extraordinaria belleza. Ni con desfiles de Chanel me ha pasado esto. 

Lina nos muestra trajes de flamenca de todos los tipos, para todos los gustos, todos, de una forma u otra, con aire setentero. Si hay algo que me gusta de Lina, es que innova dentro de lo que se puede innovar. Siempre hemos escuchado que "el traje de flamenca es el único traje regional que admite cambios, sujeto a la moda". Sin embargo, a más de un diseñador se le ha ido la mano algún día que otro innovando, perdiendo el traje de flamenca toda su esencia. Esto no ha pasado con Lina en este desfile.

Podemos ver en su colección vestidos con estampados florales totalmente setenteros, cortes que nos transportan a esos años, mangas abullonadas, escotes rectos. No son estampados o cortes básicos de un traje de flamenca, pero comprobad como dichos vestidos mantienen la esencia de nuestro traje regional.

Flores con aire romántico en sus estampados.



Vestidos que nos recuerdan a aquellos de nuestras madres que encontrábamos de pequeñas en los armarios de casa de la abuela y amenizaban nuestras mañanas de juegos. 


Personalmente, adoro este blanco con lunares rosas. Básico, sencillo, tobillero. Perfecto. Adoro la forma del mismo y la maravillosa disposición de sus enaguas, sello de identidad de Lina. Estoy enamorada. Así de simple.

Aparte del anterior, en esta colección los lunares se tornan blancos sobre fondo negro y viceversa, atreviéndose incluso a mezclar este estampado con motivos florales de los mismos tonos. Además, acierta al combinar vestidos lisos con mantoncillos negros y blanco a lunares, dándoles a éstos vestidos, por lo general más serios, un punto más divertido, un aire más flamenco. Bueno, quizás "serio" no sea la palabra, tampoco "soso", vosotras me entendéis.


Y finalmente, la elegancia se cuela (si es alguna vez no ha estado presente en este desfile) para sus vestidos pensados para la noche. Tonos negros, gasas, mangas de encaje, elegancia, los volantes van desapareciendo...




Espero que a estas alturas de la entrada estéis buscando en vuestra página web médica de cabecera qué es lo que os pasa. La colección de Lina lo merece. Ahora ya sabéis, a ahorrar y ponerse de meta la adquisición de uno de ellos. A dejar las cervecitas y las copas de vino por una temporada. Si os apetece salir (que ya hay que tener ganas con este frío), a dar paseitos por el parque con el muchacho que os habla, que es gratis y además es lo que hacían nuestras abuelas y mirad el tiempo con el abuelo. Pues eso.

¡Besitos!







7 de febrero de 2014

Vámonos pa la feria...¿cariño mío?


Amigas, (o al menos, personas de mente tan retorcida como la mía que sois capaces de leerme)

Como habéis comprobado en mis pocas entradas, me encanta la moda flamenca (bueno, la moda en general, pero la flamenca ya es que me vuelve loca). Quería haber hecho un seguimiento más exhaustivo de SIMOF, pero por cuestiones de tiempo, me ha sido imposible. ¿Qué decir de SIMOF? Volantes, lunares, flores, flecos, peinetas, mantoncillos, arte, magia, feria, mujer andaluza. Durante los cuatro días que ha durado, por esa pasarela se han lucido verdaderas obras de arte. 

Llegó Lina, con su flamenca clásica, la tradicional, la de siempre, en su estilo, con sus vestidos tobilleros, sus volantes que hacen que parezca que bailas cuando en realidad andas, su movimiento, sus enaguas, su perfección. Entonces, como siempre, las lágrimas anegaron mi rostro al pensar que, o me pagan mejor en mi centro de explotación dónde estoy de "prácticas", o nunca tendré una de esas maravillas. No es que sean excesivamente caros (además, siempre rebajan muchísimo en los meses de otoño), es por mí, os digo como dato de que Mami (sí, la de Lo que el viento se llevó) dejó la empresa en la que yo trabajo (o practico) porque en Tara le ofrecían mejores condiciones laborales. 

 No sólo destaco a Lina, también me encantó la asimetría en los volantes de Pilar Vera, los minivolantes típicos de Amparo Maciá, cogí ideas de tonos tierra para la Romería de mi pueblo con Faly 'De la Feria al Rocío'...

Pero claro, amigas, esto es una pasarela, y si en la Semana de la Alta Costura de París se ven pecados contra la naturaleza (y el buen gusto), y si Karl Lagerfeld, con su cara de oler caca, nos invitó a que fuéramos  en cómodas zapatillas a una boda haciendo que Madame Chanel le escupiera desde el cielo ,dónde viste a los angelitos; SIMOF no iba a ser distinto. Por suerte, el suplicio acabó pronto, pues todo se concentró el primer día, con los diseñadores noveles. Os pondré los más peculiares:

1. Seguro que, como yo, más de una tiene una "temporada de ferias", al igual que existe una "temporada taurina" o "temporada de fútbol". Sí, os hablo de esos meses desde finales de abril hasta octubre en los que vuestra agenda se ve iluminada con tales acontecimientos. Meses en los que al llegar el fin de semana dices "bueno, a ver a qué feria toca ir hoy", mientras que tus padres se plantean seriamente adquirir un carro de turrones para que al menos saques provecho de tu temporada. Pues bien, Ernesto Sillero ha pensado en nosotras y nos ha ahorrado los continuos quebraderos de cabeza sobre qué ponernos para ir a la famosa feria de El Bronx de Nueva York:


Su colección, "We found love", está inspirada en la cantante de copla Rihanna, oriunda del Puerto de Santa María. 

Pero claro, no todo es El Bronx, también nos da ideas caribeñas por si nos apetece ir a la Feria de Barbados. Os dejo la foto, aunque yo nunca puedo ir porque me coincide con la de mi pueblo todos los años.



2. ¿Que en la feria siempre llueve? ¿Que se os llena el traje de barro? ¿Que os da pereza llevar paraguas? Alex de la Huerta, el ganador del concurso de noveles, nos dio la solución con el siguiente vestido de su colección "Un jardín en Marte"


Luego está el siguiente, ideal para cruzar el Quema y no mojarte los bajos del vestido:




3. Para las que no quieren dejar nada a la imaginación, van a la feria "pisando fuerte" y dispuestas a salir de ella, además de tambaleándose por el efecto del rebujito, con chorvo, tenemos el siguiente modelo de Juan Boleco y su colección "La Reina del Bosque":


Al menos no diréis que vais a pasar calor con el traje de flamenca.


4. Finalmente, ya sé que dije en mi entrada referente a Eloy Enamorado que yo quería una corona, porque soy una reina. Sin embargo, lo de la colección "Queens" de Rafnuro me parece, quizás, un poco excesivo. Menos mal que Semana Santa es antes y se puede ensayar con el capirote, con vistas a la feria:



Aquí vemos un diseño ideal para que la Bruja Blanca de Narnia, asidua a la Feria de Abril, se pasee alegremente por el Real y disfrute del "pescaíto frito".





Para finalizar, alguna me criticará, me pondrá de vuelta y media, me dirá que soy cerrada de mente y que no entiendo. Pues llamadme cerrada de mente, pero aunque el traje de flamenca esté abierto a innovaciones, he de decir que siempre hay un límite, que no debe perder la esencia. 


Me alegra que, por lo menos, ya sé qué ponerme para irme de feria al Bronx.

¡Besitos!

17 de enero de 2014

Eloy Enamorado nos quiere barrocas para bailar sevillanas.

Como soy nueva en esto pues todavía no me conocéis, así que os daré un nuevo dato: no hay nada que me guste más en el mundo que un traje de flamenca. De pequeña, en lugar de disfrazarme de princesa, en cuanto tenía oportunidad cogía el primer traje de flamenca que pillaba y me embutía en un remolino de volantes (tened en cuenta que eran los años 90 y que la moda de mi más tierna infancia se caracterizaba por metros y metros de volantes, desde la cintura). Mi madre, desesperada, me los escondía. ¡Pobre de ella, cuanto esfuerzo en vano! Incluso en casa de mis abuelas acababa encontrando pequeñas reliquias en forma de vestido en el baúl de los recuerdos. Conclusión: Mariquilla podía pasearse vestida de flamenca perfectamente en pleno mes de noviembre. Era feliz jugando a ser Marisol.



Viendo estos antecedentes, ¿qué pensáis que sentí cuando hoy, después de comer, me senté aletargada en mi braserito y vi en la tele la colección ganadora de los diseñadores noveles de la pasarela de moda flamenca We Love Flamenco? Pues bien, os lo diré de una manera ruda y grosera, si bien utilizada por Julia Roberts en Pretty Woman:  "casi me meo del gusto en las bragas". Fue un éxtasis - no penséis mal, que Santa Teresa también los tenía y es Doctora de la Iglesia- en los que se mezclaba el arte, la tradición y la moda. De repente, en mitad de enero, volvieron a apoderarse de mí esas ganas de feria, sevillanas, farolillos de colores, manzanilla y rebujito. Bueno, de rebujito me pueden entrar ganas cualquier día a cualquier hora, sí, lo sé, es un problema, tengo que mirármelo, pero bueno, ese no es el tema que nos atañe. Me quedé ojiplática, patidifusa, pegada a la tele, con la boca abierta. Fue un amor a primera vista.

Centrémonos en el tema. La segunda edición del certamen de moda flamenca We Love Flamenco está teniendo lugar en el hotel Alfonso XIII de Sevilla desde el pasado jueves 16 de enero y podremos disfrutar de ella hasta este domingo día 19. La pasarela fue inaugurada por los finalistas del concurso de Diseñadores Noveles, organizado por la Diputación. Todos los diseños merecían la pena, eran magníficos. ¡Tiembla Lina, los jóvenes vienen con fuerza! (¿pero qué digo? Ella es una grande entre las grandes). Id preparando espaldas, chicas, todos nos dicen que es tiempo de esos escotes. Sin embargo,  el merecido ganador de este concurso fue el joven de Burguillos, Eloy Enamorado, con su colección Con el Tiempo. Si alguna vez me lo encuentro le beso las manos, y os mostraré por qué.




Con ella, el diseñador nos transporta nada más y nada menos que al Barroco, al Siglo de Oro español, y cómo no, eso es la colección, ¡ORO! Eloy Enamorado ha plasmado a la perfección en su colección las máximas características de este movimiento artístico tan puramente español: el movimiento y la abundancia de decoración: los motivos florales, la simulación de las telas. Una decoración abundante tratada con un equilibrio brillante, que no cansa la vista, que no llega a empachar, ni que podemos tachar de recargado.

Sus trajes merecen el calificativo de "artesanales". Nos regala a la vista fantásticos estampados realizados  con pinturas acrílicas y al óleo que nos muestran entrañables ángeles con el candor y la dulzura propia de los de Murillo, envueltos en un mar de flores y lazos; así como magníficos brocados, con el color oro como protagonista, en distintas partes de los vestidos.







 Fotografía de "¡Ay Maricrú!"

Metros y metros de tela, de volantes de todos los tamaños, para todos los gustos y un amplio abanico de cortes, incluso uno que consiste en unos elegantes pantalones. Y movimiento, mucho movimiento de cada uno de los centímetros de tela que forman estos trajes de flamenca.

Incluso nos lleva al mundo taurino, utilizando adornos semejantes a los de un traje de luces e incluso los colores propios de un capote.
Fotografía de "Entre cirios y volantes"

Finalmente, vamos a fijarnos en los complementos. ¿Por qué ponernos una sola flor pudiendo llevar un jardín? (Espero que no os lo toméis al pie de la letra, sobre todo aquellas que tienen la cabeza un poquito más grande, cada una que lleve lo que le favorece). El año pasado ya veíamos como "con una no basta" y ya veíamos como se empezaba a apostar por varias flores. Eso sí, no os vayáis luego a hacer un megamoño elaboradísimo, obra de ingeniería, porque no. Algo sencillo, como los del desfile, un "roete" de toda la vida, o un moño cordobés. En este caso se utilizan rosas naturales (nada recomendado si eres un revoltillo en la feria) e incluso paniculatas. 

No todo hay que seguirlo al pie de la letra, recordemos que es una pasarela, pero de aquí podemos sacar ideas para ir a la feria despertando envidias. Sí, reconocedlo como yo lo reconocí hace tiempo: nos ponemos guapas para que las demás nos odien. Eso es así. Hombre, yo quedar, me quedo con la que lleva corona, porque soy una reina, ya me lo dice mi abuelo, pero tampoco es cosa de ir así por la feria. Una cosa es que me odien, otra que me peguen las canis. 

¿Y a vosotras que os ha parecido? ¿Estáis ahorrando ya para los metros y metros de tela que necesitaremos para los vestidos este año? 

¡Besitos!